jueves, 31 de marzo de 2016



Personas de niños de diferentes razas en el mapa del mundo con los juguetes Foto de archivo - 16826977


Donde está la belleza?


Que cruel mentira es decir
que solo una niña es la más
bella que habita en el planeta;
consiste la belleza en tener
unos ojos azules, el pelo color trigo
una boca rosa o una piel de loza?

Es belleza tener valentía,
sonreír en medio de la miseria,
aguantar el dolor con entereza,
llorar por ver a un niño perdido,
ofrecer el pan al mendigo.

Son las más bellas las Malalas,
esas que, en medio de la guerra, consuelan
a sus padres bañados en sangre,
mientras estos  lloran de rabia, de dolor.

Esas niñas  que caminan kilómetros
con un balde de agua en la cabeza.
Son las más bellas las que sonríen con el
estomago vacío, solo con mariposas en su cabeza.

Es la más bella la hija de Marcelo.
Es la más bella la pequeña de Ximena.
Es la más bella la princesa de Renzo.
Es la más bella la pioja de Zuleica.

Son bellas por osadas, por valientes,
son bellas por lograr sonreír luego de
de una terrible cirugía.

Por Disfrutar de la vida que les toca vivir.
Por tener la capacidad de reunir su familia.
Por soportar una enfermedad que la llena
de agonía, por verse ante el espejo,
y aceptar ser diferente a otras niñas.

!No es una niña rusa la más bellas,
todas las niñas que habitan en la tierra
son las niñas más bellas del planeta!








jueves, 28 de enero de 2016










Y otra vez... aquí estoy, con el alma partida, los pedazos lanzados al aire, desesperadamente intento atraparlos.



Otra vez... perdida, y preguntándome por qué tiene que ser así, brutal, sin compasión ni arrepentimiento, con esa mirada de placer, disfrutando mi sufrimiento.

Otra vez... El dolor me abrasa y vuelvo a gritar que no volverá a pasar, que ya no podré resistir un golpe más.

Otra vez... miento, sí, sé que miento, solo una sonrisa -su sonrisa-,para muchos insignificante pero para mí es mi mundo.

Otra vez... le pediré perdón por llegar tan lejos, porque otra vez, yo seré la culpable, por provocarlo, por llevarlo a tener tanta rabia y tratarme con toda la violencia, y entonces lo escucharé gritar "Por favor, no me obligues otra vez".

viernes, 15 de mayo de 2015

Cuando el miedo se une a la inocencia


Una tarde cualquiera, en un pueblo olvidado por todos, de calles polvorientas con sus habitantes que aun vivos, parecían muertos.

Una habitación sin puerta, solo una cortina mugrienta; ella escucho un extraño ruido y con sigilo, la movió suavemente y asomo su pequeña cabeza.  Aun fuera de día, la pequeña habitación estaba a oscuras, solo algunos rayos de sol entraban por la desvencijada madera que formaban las paredes, lo que le permitió ver lo que ellos hacía.  Se asustó, soltó la cortina, dejó de respirar, temblaba de miedo, por lo que vio y también porque podía ser descubierta.  Pudo más la curiosidad y otra vez asomó la cabeza, escuchando lo que él decía.
--Sabes que esto es nuestro secreto, tuyo y mío—


En otra ciudad, en otra habitación, pasado el tiempo.
--Sara, Sara…..Vamos, levántate—le gritaba su mamá
--Pero qué pasa?—Mamá, hoy es domingo, mi único día de descanso--dijo Sara, aun con la sabana cubriendo su cabeza
--Es que no me escuchaste?—Murió el abuelo Juan y todos vamos a su funeral, será allá, en nuestro pueblo—
--Y a mí que me importa?--No es mi abuelo y espero que se pudra en el infierno--y entonces salió de la cama.
--Muchacha loca, como te atreves a decir esas cosas?—preguntó su mamá mientras la tomaba por los hombros y la obligaba a mirarle a los ojos.
--No me preguntes a mí, pregúntale a Flavio, tú adorado hijo, él tiene la respuesta—Logró
liberarse de las manos que le sujetaban, se fue hasta el baño y cerró con un portazo.
--Que tiene Flavio que ver con eso?-- Ya él salió al funeral, con su mujer y con sus hijos--gritaba su mamá otra vez, ahora dando golpes a la puerta.
--Imagino que si, él debe estar ahí, hasta tiene suerte y el maldito viejo le dejó la herencia--respondió Sara al otro lado.



Sara vio cuando el abuelo Juan (así le decían todos en el barrio), luego de subirse el pantalón, le entrego un billete a su hermano, Flavio tenía 13 años, ella 7.  Ella se fue corriendo hacía su casa, se tiro al suelo, tapando sus oídos, mordiendo sus labios y apretando los ojos.

Como casi todos en el barrio, sus padres trabajaban en el campo, recogiendo la cosecha, cuando ellos llegaran ella le diría lo que vio, aunque su hermano no era bueno con ella, quería que, como siempre, sus padres lo protegieran.  Sintió que alguien cerraba la puerta, abrió los ojos y vio a Flavio frente a ella, traía cara de perro con rabia, ella tembló de miedo.  La levantó del suelo, apretando tanto su brazo que se le enterraban los dedos en su tierna piel, causándole dolor.

--Crees que yo no te vi?—Si te atreves a contarle a nuestros padres lo que viste, los mato a los tres, primero a ellos y luego a ti--

Y Sara calló, toda la vida la pasaba callando.