viernes, 20 de febrero de 2015

Un disparo, muchas vidas

Diego, un joven de apenas 16 años, con hermosos ojos pero mirada triste, se encontraba atento a la explicación que de la lección de turno daba la Srta. Paz, su profesora de historia, cuando escuchó que alguien tocaba a la puerta del aula.  La profesora fue a abrirla, era la secretaria del director quien llamaba.
--Buenos días—dijo al entrar.
--Buenos días—respondieron todos los alumnos.
--Diego, vengo por ti, el Sr. Matos desea hablar contigo; puede ir Srta. Paz?—pregunto a la profesora.
--Claro que sí; Diego acompaña a la Sra. Fernandez--
Diego, con cara de miedo y asombro, solo atino a decir:
--Pero yo no hice nada malo—mientras bajaba la cabeza con esa timidez típica de él.
--Anda Diego, no tengas miedo, primero escucha lo que el Sr. Matos quiere decirte—y acercándose a él, le dio una palmada en el hombro mientras le sonreía.

Diego pasó el resto del día mirando su reloj, deseaba que las clases terminaran para irse, tenía algo que mostrarle a su familia. Cuando sonó el timbre que marcaba el final de las clases, tomo con ansias su mochila y corrió sin parar hasta llegar a su casa.  Al entrar vio a su abuela como siempre, sentada en su sillón, con un rosario en la mano y la biblia en la otra.
--Hola abuela—llegando hasta ella, intento darle un beso, pero esta lo rechazo.
--No me toques y cuantas veces debo decirte que no me hables, es que tu no entiendes?—y le empujó lejos de ella.
El joven, intento sonreír, pero solo una mueca dibujaron sus labios, era así cada día, sentía que su abuela lo odiaba y no entendía porque lo hacía, pero nunca dejaba saludarla al llegar, él la amaba tanto como a su madre, toda su vida la llevaba viviendo con ambas, junto a su tía Laura, la única persona que lo trataba como cariño y se preocupaba por todo lo que él necesitaba, que no le faltara nada.  En ese momento su madre entró al salón, igual fue hasta ella pero recibió el mismo trato que de su abuela, aun así saco un sobre que guardaba en su mochila y se lo mostró.
--Mira mamá, esto me lo entrego el director de la escuela, ya mi tía no tendrá que preocuparse por mis estudios universitario; mamá, gane una beca para la mejor universidad del país, estoy muy feliz y me esfuerzo mucho en mis estudios, lo hago por ti, para que te sientas orgullosa de mi!!!—esta vez sí pudo sonreír.
Su madre, con una mirada de desprecio le contesto:
--Nada de lo que hagas me llenara de orgullo, siempre serás un gran estorbo para mí y nunca recibirás mi cariño—sus ojos lanzaban odio y de su boca salieron gruñidos espantosos.
--Qué delito cometí contra vosotros naciendo?—pregunto Diego, mientras lagrimas caían por su cara como río desbordado y sus manos destrozaban ese sobre que con tanta alegría le ofreció a su madre.
--Tantos años espere que hicieras esa pregunta, deseosa de darte la respuesta—le dijo su madre llena de rabia
Diego se puso frente a ella, solo unas pulgadas lo separaban, estaba atento a lo que ella le diría.  La abuela que escuchaba todo sin separar los ojos de la biblia, interrumpió la lectura y los miro a ambos.
--Hija, no lo hagas, no vale la pena que hables de eso, ya el daño está hecho y nada lo repara—en sus palabras había un poco de compasión para su hija, no para su nieto.
--Calla mamá, el hizo la pregunta y yo le digo lo que quiere saber.  Diego, tu eres ese pasado que por más que intento olvidar, siempre estás ahí para recordármelo cada maldito momento de esta asquerosa vida que hoy llevo.  Naciste fruto de la mas aberrante de las acciones, fui violada por mi padre con apenas 15 años, tanto tu abuela como yo nos pusimos de acuerdo para que abortara pero tu tía Laura no lo permitió, por eso estas aquí, pero nunca pude ni quise amarte; justo hoy pasan 17 años de esa violación, verte es un gran sufrimiento; preguntaste en el mejor momento, me das el valor para yo acabar con este tormento que no me deja vivir en paz—y como si todo en ese momento lo olvidara, se acerco hasta él y le dio un beso en la frente para luego salir de salón.

A los pocos minutos se escucho un disparo, la madre Diego se había suicidado.


Nota: Este relato fue escribo para FRASELETREANDO, de Almas de biblioteca y cine.  Inspirado en la frase "Que delito cometí contra vosotros naciendo?, de Carderón de la Barca.

3 comentarios:

  1. Hola Sophie, la historia de Diego se ha dado en ocasiones, las madres que han pasado por situaciones parecidas deben sufrir un gran tormento, pero las pobres criaturas son las que más padecen, muy buen relato. Que bueno que te hayas animado a participar en FRASELETREANDO.

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  2. Saludos Sophie, una historia muy dura la que has narrado, y desafortunadamente que ocurre en la realidad. Éxitos!

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  3. Muchas gracias a ambas; lamentablemente es una cruel realidad. Éxitos para ti también +Mery Pérez. Abrazos!!!

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