lunes, 20 de abril de 2015

La baranda

Camino descalza sobre la baranda de la vida; 

a pasos cortos, que me llevan y me traen,

 dando y quitando. 

 Pasos en los que aprendo y enseño,

 a veces es caminar y otras es como un ligero vuelo; 

pasos en los que encuentro la muerte, 

esa que a veces prohibida, 

pero la busco, sin miedo, 

porque con la muerte, vuelvo a la vida.


miércoles, 1 de abril de 2015

La sorpresa

Iniciaba la primavera del año 1995, estábamos reunidos en la plaza comercial de moda en la ciudad, en ella estaba el cine mas moderno, los mejores helados, pizzerias, tiendas de franquicias internacionales, algo muy nuevo para nosotros, en fin, lo mejor de mejor en el momento.  Eramos siete amigos, todos del mismo barrio,fuimos a la misma escuela.  Cuatro eramos las mujeres y tres los hombres; tres parejas de novios, solo yo estaba sola, sin novio, mas mi corazón tenia dueño.  Nuestra amistad estaba por encima de todo, eramos cómplices de tantas travesuras, guardianes de tantos "secretos", defensores uno del otro.  Sentados en una mesa de la heladería, disfrutábamos, metiendo la cuchara en copa de cada uno, así probamos todos los sabores, una locura.  La gente caminaba a nuestro lado, entre risas murmurábamos en voz baja, el peinado de un joven, lo ajustado jean de una mujer que estaba peleando con su pareja, el maquillaje de una niña, muy exagerado para su edad, así, hablando puras banalidades pasaba el tiempo, mientras se acercaba la hora de entrar a la sala de cine.  Era noche de estreno y veríamos Leyenda de pasión, cuyos protagonista eran Antony Hopkins,  Brat Pit, galán de moda por quien todas las mujeres suspirábamos, y Julia Ormond.  Por fin, ya era tiempo, debíamos apurarnos para tener buenos asientos.

Lo logramos, estábamos sentados en la octava fila, que a nuestro entender era de esta que mejor se veía la pantalla.  Pasaba la película, un drama lleno de sentimientos; rabia, dolor, envidia, ambición; honestidad, bondad, amor; valentía, fuerza, entrega.  Yo ya había leído la novela, sabía del dolor de Tristan, de las penas de Susannah, la inocencia de Isabel, de esa lucha que libraba cada uno de sus personajes, pero aun así, no podía evitar sentir dolor, como si fuera yo parte de ellos.  Me derrumbé al ver la escena en que Isabel era asesinada por los hombres de Alfred, esa que leí tantas veces, que me llenaba de odio, de deseos de matar con mis propias manos a sus asesinos. Estaba perdida en mi llanto y un quejido escapo de mi garganta.  Sentí unos tibios dedos en mi barbilla que suavemente giraron mi cabeza, haciendo que nuestras caras quedaran frente a frente, apenas unos centímetros nos separaban, mis ojos mirando sus ojos y los suyos los míos, escuché, como en un murmullo, que me decía: Ya no llores, quiero consolarte pero tu llanto me provoca, no lo puedo evitar y con un beso te diré todo lo que he callado, tomó mis labios entre los suyos sin importarle que los demás vieran lo que hacia; era él, el novio de mi amigo y el mejor de mis amigos, mi vecino desde la infancia, el amor de mi vida, por quien tanto había llorado, mi secreto nunca rebelado.




Relato inspirado en la frase "Con un beso te diré todo lo he callado", de Pablo Neruda para el Juego FRASELETREANDO de ALMAS DE BIBLIOTECA Y CINE



lunes, 16 de marzo de 2015

ÁNGEL


Ya la tarde llegaba a su final, a través del cristal del auto podía ver la puesta del sol, allá, al final de la calle, en pleno malecón de mi ciudad.  Si había algo que me provocaba salir apresurada de la oficina era eso, ver el ocaso mientras conducía a casa, a “nuestra casa”; pero no podía ver la belleza de tan gran momento, era tanto mi dolor que solo veía como crecía y crecía mi pecho, bajo este, mi corazón sangrando, y en mi mente solo una frase “ya no formaras parte de mi vida”, la cual se repetía como esos anuncios de vallas gigante, solo que yo la veía en la pantalla de mi celular.  Creí que solo fue cosa de un mal momento, pasaron varios días, le daba tiempo, pero hace unos minutos que recibí la llamada de su abogado, “Quiere el divorcio”.

Hacia donde fueron las promesas? Esos “Juntos hasta la muerte”……él decidía la mía.

Lagrimas que nublan mis ojos, de repente un frenazo; una anciana con su ropa hecha tiras, cargando un bulto que imagino que su peso será como una pluma si se compara a la carga de sus penas y miserias, golpea mi ventana mientras me dedica una sonrisa, mostrando los pocos dientes que aún le quedan, pero logro ver la esperanza en su mirada.  Bajo el cristal, mientras desesperadamente intento secar mi cara.

--Por quien llora tan hermosa niña?—le escucho decir—Mírame, estoy vieja y cansada, y este andrajoso bulto es toda la carga que llevo—el cual alzó hasta colocarlo frente a mi cara.

Tomo mi cartera, pretendía darle un par de pesos, pero al verme ella, dijo:
--No, en esta esquina yo no pido, tan solo doy—metió la mano en algo que alguna vez fue un bolsillo, ahora solo era un trozo de tela que colgaba unido a otra por tan solo unas cuantas puntadas, sacó algo de el y me lo entregó.

--Anda mi niña, que la vida es mucho más que lagrimas—diciendo esto, continuó su camino, no me dio tiempo de dar las gracias, y yo, también seguí el mío, el final de mi destino.

Un semáforo en rojo; tengo el trozo de papel encerrado en una mano, decido ver lo que es, hay algo escrito, con dificultad logro leer lo que dice, pues las letras están algo borrosas, hasta que lo logro, es una frase, "En la profundidad del invierno, finalmente aprendí que dentro de mi yace un verano invencible." Más lágrimas nublan mis ojos, pero esta vez una sonrisa aflora en mis labios, ya puedo ver la belleza del ocaso, hoy, no será, el final de mi destino.





Relato escrito para el juego FRASELETREANDO, de ALMAS DE BIBLIOTECAS Y CINES, con la esperanzadora frase de Albert Camus.