Despertó, estaba su pecho agitado y entrecerrando los ojos, recorrió toda la habitación, su alma ella buscaba, y ahí, como lanzada a un rincón, la vio.
Tuvo un extraño sueño. Se vio convertida en alas, de largas y blancas plumas, ligero y armonioso vuelo. Con su aleteo cruzo cielos, azules y grises, cálidos y fríos, mojados y secos. Escucho risas y tambien gritos de desesperación, y hasta ellos llevo consuelo. Miradas encontró, miradas llenas de miedos, a veces, otras fueron llenas de esperanza. Se sintió feliz, le gustaba volar, ser unas alas de luz, de paz, ayudar a encontrar los destinos. Y volaba y volaba, muchas veces cansada, pero no renunciaba.
Sabia que soñaba pero lo disfrutaba, ella tambien se alimentaba con el vuelo; un día, vio que sus plumas comenzaron a caer, y las que no, se llenaban de manchas, estaban pesadas y pegajosas, dificultando su vuelo, tuvo miedo, y buscando agua fresca, trato de limpiarlas mas todo fue en vano, cada vez eran menos plumas y mas manchas.
Allí estaba, no se equivoco, nunca fue alas, solo botas, botas de hule que ahora estaban tiradas a un rincón, sucias de barro, porque solo fueron usadas para cruzar un charco de pestilente fango.
No hay comentarios:
Publicar un comentario