jueves, 15 de enero de 2015

El día de mi cumpleaños




Era viernes 9, una calurosa tarde de verano, el sol quemaba mi piel y lastimaba mis ojos, caminaba sin rumbo, unas en la acera, otras entre los carros, mientras perdida me buscaba….. el aire caliente mas el humo de los carros llenaban mis pulmones, dificultando mi respiración, mi garganta estaba seca mas no sentía sed, tampoco llevada dinero para comprar algo de tomar, salí con prisa, apenas tome las llaves de la casa, me asfixiaba dentro de esas paredes, tuve miedo de vivir esos recuerdo que guardaba por tantos años, negándome todo.

Iba a cruzar la calle, debía esperar el cambio de luz, cuando a mi lado vi una joven madre, llevaba una bebe en brazos y otro pequeño tomado de la mano, la ternura que escondía en mi brotó y hasta creo que sonreí, sin darme cuenta me ofrecí a tomar  al niño, para ayudarle a cruzar, pero ella, apartándose de mí, rechazó mi ofrecimiento, vi tanto miedo en su cara….al cambio de luz, camine y quede frente un centro comercial, me acerque allá, una imagen se reflejada en una vidriera y me di cuenta el porqué de tanto miedo en esa joven madre, mi pelo estaba alborotado, despeinado, mis ojos idos, como sin vida, no me daba cuenta que llevaba un ligero vestido que apenas me cubría y estaba empapado de sudor, se pegaba a mi cuerpo marcado mi carne, seca y marchita, sobre mis huesos….me derrumbe, caí sobre la acera, por tanto años contuve las lagrimas y ahora brotaban sin control, ardientes salían de mis ojos, quemando mis mejillas y esa dura realidad volvió a mí, ahogándome, devorándome, deseándome la muerte en ese mismo instante…

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Salí del baño, desnuda, él estaba recostado a la pared, nos miramos, le dije lo bien que se veía llevando esa ropa que tanto me gustaba, camisa azul cielo con pantalones azul noche, todo de lino, ligero y fresco…..se acerco a mi diciéndome que apurara, ya se nos hacia tarde, pero me tocaba, sabia como hacer para que mi cuerpo respondiera, que lo deseara todo lo que él quisiera darme, con los brazos le empujaba pero mi pelvis se acercaba, me dejaba llevar por sus caricias y embriagada por el rico aroma limón de su perfume, me encantaba.   Suspiros salían de de mi boca cuando timbro el teléfono y él fue a responderlo, por su risa y las cosas que respondía supe con quienes hablaba, eran los niños, dormirían en casa de la abuela, pues esta noche saldríamos a celebrar por mi cumpleaños que era al otro día, también hable con mis hijos, le dije lo mucho que los amaba, que se portaran bien con la abuela y los buscaríamos para ir a almorzar a ese lugar que tanto nos gustaba a los cuatros.  Me vestí con prisa, tope de seda estampado con unos jeans ajustados, zapatos planos, un poco de máscara en las pestañas y brillo en los labios, por ultimo me aplique mi perfume favorito, del cual recibía un frasco de regalo de los niños por cada cumpleaños, lo llamaban “El olor de mamá”, me hacía sentirlos tan cerca de mí al sentir ese aroma.

Llegamos al restaurante, ahí nos esperan nuestros amigos, eran dos parejas, siempre juntos, en las buenas y en las malas, cómplices de tantas cosas…..era noche de museos en la zona colonial y luego de cenar nos unimos al recorrido, disfrutábamos tanto de esas hermosas veladas, cada noche era mágica, única y nueva.   Al terminar el recorrido nos fuimos a un hotel cercano, pedimos tres habitaciones pero sabíamos que solo usaríamos una, pero era lo mejor, debíamos ser discreto, él me dio un suave beso en la frente; la noche apenas iniciaba, el placer sería todo nuestro.

Apoyaba mi cara sobre su pecho, mientras observa rayos de sol besar la oscuridad de la habitación, cuando sentí su mano acariciar mi pelo, supe que estaba despierto, lo mire sonriendo, luego le di un ligero beso en la nariz y me puse de pie.  Me fui a dar un baño, había traído conmigo cambio de ropa para los dos. Al salir de la ducha, le escuche hablar por teléfono, acercándome a la puerta le pregunte con quien hablaba, me dijo que eran los niños, nos esperaban, ya estaban listos, ansiosos por vernos.

Al llegar a casa de la abuela, ahí los vi, sonreían, al apearnos del carro él se fue directo hasta ello mientras yo me detuve un momento.  Me vieron llegar los vecinos de enfrente de mi madre, salieron a felicitarme y me entregaba un presente, era una costumbre de toda la vida, me vieron crecer, además nunca tuvieron y hijos y a mi me quería como si lo fuera.  Pude oír al mayor de los niños pedir agua, tenia sed, todos entraron a la casa para darle algo de tomar, yo tardaba un poco más, otros vecinos salían a saludarme.  Algo apurada recibí todos los abrazos y cuando ya me dirigía hasta puerta de entrada, un fuerte ruido exploto en mis oídos, vi una llama de fuego salir de la cocina, me quede paralizada, unos fuertes brazos me atraparon, querían correr hasta ellos, gritar pero nada hacia, todo se apago.

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Desperté en la cama de un hospital, estaba atada a las barras de esta, vi a mis hermanos rodearme, otra vez me sumí en la oscuridad….escuche mi voz, pedía agua, abrí los ojos despacio, no lograba ver nada, creí que soñaba cuando sentí  la puerta abrirse, las luces fueron encendidas, un doctor junto a una enfermera me examinaba, me dieron a tomar un sorbo de agua, luego se marcharon.  Ahí estaba mi hermana, no hizo falta preguntar nada, todo lo vi en su mirada, compasión, angustia, pena y miedo.  Cerré los ojos, así permanecí por horas, hasta que sentí un rayo de sol calentando mi cara, mire a la mesita de noche, vi la hora y la fecha, era viernes 14, habían pasado cinco días, solo una pregunta hice: sufrieron? Mi hermana hizo un movimiento negativo con su cabeza……ni una lágrima, ni un llanto salió de mí.  Tres días después me permitieron salir luego de ver que estaba bien, todos se ofrecieron a acompañarme, rechacé toda compañía, lo cual aceptaron luego de yo prometer miles de veces que no cometería ninguna locura.  Volví a un lugar que antes era nuestra casa, ahora ya era nada, solo paredes y un techo, sin emociones, sin sentimientos, ningún lugar me provocaba recuerdos; vacié todo, la casa, mi mente y me alma, no deje nada de ellos.

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Hoy es 9 de julio, han pasado 5 años desde ese día, nunca antes me permití un recuerdo, no llore su muerte, me negué a sentir su ausencia, solo hoy fueron mis lágrimas derramadas, solo hoy me di cuenta cuanto los extrañaba, solo hoy pude sentir que  lo único que me mantenía de pie era el dolor que cargaba por continuar…… muerta en vida.
 







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