jueves, 29 de enero de 2015

Cajas de madera para guardar juguetes: cómo hacer

Cajas de recuerdos 

Son las 2:30 pm, salí a almorzar, camino, voy a un lugar que esta apenas a dos cuadras de mi oficina.  Miro al cielo, está despejado y el sol brilla; no siento ese calor intenso, algo tan propio de mi ciudad, los arboles tienen sus ramas con hojas de vivo verde, estas bailan al ritmo de la fresca brisa, esa que nos anuncia que se acerca la navidad.  Voy sin prisas, disfrutando de la gente con quienes me cruzo en la acera, nos sonreímos; veo los carros pasar, apenas escucho los bocinazos, me entretiene ver esa alegría que se refleja en las caras de todos o casi todos, esperan ya pronto celebrar.

De repente algo atrae mi mirada, un gran letrero quedaba frente a mí, La Novia de Villa, es la juguetería en la cual solía comprar los regalos de mis hijos.  Lentamente me acerco hasta su vitrina, exhiben bicicletas último modelo, balones para diferentes deportes, play station, nintendos, muñecas barbie, polly poquet y muchos otros artículos.  Me quedo absorta mirándolos; pasan los minutos y no me muevo, aunque mi estomago me recuerda cual es mi destino, pero yo lo ignoro.  Veo salir una señora, va con dos niños, es una parejita, unos 6 u 8 años, la niña va con una muñeca en las manos, le alisa el pelo mientras dice "Mira mami, es linda".  El niño lleva un paquete, lucha por abrirlo y se niega a que le ayuden, logro ver lo que es, una tarjeta para nintendo, Mario Bros, el favorito de mis hijos.  Solo me basta ver esa escena y olvido por completo mi almuerzo, atravieso la puerta y me sumerjo en ese mundo maravillo, es como si fuera otro, un mundo de fantasías, único, mágico.

-Hola- me dice un joven al verme.
-Hola, como estas tú?- le respondo.
-Bien, gracias; hace mucho que la veía- dijo él.
-Sí, mucho tiempo sin venir- y lo dejo atrás. 

Inicio mi recorrido; primero voy donde están los juegos de destreza mental tales como ajedrez, rompecabeza, jenga y muchos más.  Las cajas tienen atractivos y vistosos colores, las voy tocando mientras mi mente juega con mis recuerdos, tomo entre mis manos un parche chino, es de madera, se me hace imposible no ver a mi hijo en el, aun conserva el que un día le regale hace mas de 18 años, logro ver sonrisas al ganar y lagrimas al perder, escucho palabras de consuelo, lo siento en mis brazos, calmando su llanto cuando no podía  hacer trampas....momentos esos!!!!

Sigo caminando, voy al pasillo de los juguetes para niños pequeños, están por edades, desde recién nacidos hasta los 3 años.  Es maravilloso este sector, algunos prenden luces, otros tienen sonidos; ranas que hablan, perritos que mueven la colita, títeres de manos,ratones que hablan, y muñecos que lloran y también sonríen, son estos los que me llevan hasta mi hija; una vez le regale un muñeco, era un bebe, si lo acostaban su cuerpo se movía, arrugaba la cara, sus ojitos se cerraban, también hacia pucheros con sus labios y luego lanzaba unos gritos de espanto, para calmarlo se debía ser tomar en brazos, colocarlo en el pecho y acariciarle la espalda, entonces decía "mammma" y sonreía, esa era la parte que mi hija mas disfrutaba, con su tierna inocencia de apenas 3 añitos, una cosa sí, nadie más podía tocar "a mi bebe", lo hacían llorar y "eso era malo", si otros lo provocaban.

Atravieso otros pasillos, juguetes electrónicos, juegos de café y de té, maquinas de hacer helados, pasteles y todo lo que necesita en la cocina una buena chef.  Continúo en el de los patines y patinetas; sigo por los muñecos de peluches, es todo un zoológico, tan distintos colores, elefantes morados, monos azules, gatos fucsia, perros rosados.  Me encuentro con los accesorios para niña, collares de cuenta, carteras de estrellas, pulseras que brillan, varitas mágicas, set de maquillaje y esmaltes de uñas, es cuando me siento observada, giro la cabeza y unos hermosos ojos color miel me miran.

-Hola- le digo suavemente, es una niña y no quiero asustarla.
-Tú tienes una bebe?- me pregunta ella.  
-No, ya no tengo bebe- no puedo evitar sentir tristeza al decir esto.
-No tienes hijos?- hay sorpresa en su pregunta.
 -Sí, pero crecieron, ya están algo grande- le respondo.  
-Ah, ya se, como mi hermano, el ya esta grande y no le gustan los juguetes- al decirlo, corre por el pasillo, lleva puesto el uniforme de la escuela y su pelo alborotado, la pierdo de vista y es cuando puede sentir que algo corre por mis mejillas, son mis lagrimas, mis hijos  ya crecieron, no tengo excusas para disfrutar de ese mundo mágico, como si aun yo fuera niña. 

Miro mi reloj, ya no tengo tiempo de almorzar, debo volver al trabajo, con las manos seco mi cara; camino hacia la puerta, me queda mucho por disfrutar, es verdad, mis hijos ya pasaron de ser niños pero hay algo que nunca se ira, mis recuerdos; otra vez logro ver a la niña, ahora es ella quien me sonríe, y esa niña, esa niña son  mis hijos, soy yo....tengo esas cajas llenas de juguetes que aun conservan, entonces, sonrío.


3 comentarios:

  1. Aiss amiga... al final pasa el tiempo en un suspiro... Mi peque tiene 4 añitos, pero llegará el día que quede en el recuerdo toda su infancia. Por cierto, tengo un baúl igualito del ikea, pero con pegatinas jejeje. Un abrazo :)

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    1. Es así, el tiempo pasa en un suspiro, pero quedan los recuerdos para revivirlo y sonreír al sentirlo nuevamente, como si volviera el pasado otra vez. Un abrazo!!

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  2. Y lo viví amigo Jorge, viví ese momento como si mis hijos aun fueran niños y en mi mente estaban sus caras de alegrías al recibir el regalo esperado. Un abrazo y feliz día!!

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