lunes, 16 de marzo de 2015

ÁNGEL


Ya la tarde llegaba a su final, a través del cristal del auto podía ver la puesta del sol, allá, al final de la calle, en pleno malecón de mi ciudad.  Si había algo que me provocaba salir apresurada de la oficina era eso, ver el ocaso mientras conducía a casa, a “nuestra casa”; pero no podía ver la belleza de tan gran momento, era tanto mi dolor que solo veía como crecía y crecía mi pecho, bajo este, mi corazón sangrando, y en mi mente solo una frase “ya no formaras parte de mi vida”, la cual se repetía como esos anuncios de vallas gigante, solo que yo la veía en la pantalla de mi celular.  Creí que solo fue cosa de un mal momento, pasaron varios días, le daba tiempo, pero hace unos minutos que recibí la llamada de su abogado, “Quiere el divorcio”.

Hacia donde fueron las promesas? Esos “Juntos hasta la muerte”……él decidía la mía.

Lagrimas que nublan mis ojos, de repente un frenazo; una anciana con su ropa hecha tiras, cargando un bulto que imagino que su peso será como una pluma si se compara a la carga de sus penas y miserias, golpea mi ventana mientras me dedica una sonrisa, mostrando los pocos dientes que aún le quedan, pero logro ver la esperanza en su mirada.  Bajo el cristal, mientras desesperadamente intento secar mi cara.

--Por quien llora tan hermosa niña?—le escucho decir—Mírame, estoy vieja y cansada, y este andrajoso bulto es toda la carga que llevo—el cual alzó hasta colocarlo frente a mi cara.

Tomo mi cartera, pretendía darle un par de pesos, pero al verme ella, dijo:
--No, en esta esquina yo no pido, tan solo doy—metió la mano en algo que alguna vez fue un bolsillo, ahora solo era un trozo de tela que colgaba unido a otra por tan solo unas cuantas puntadas, sacó algo de el y me lo entregó.

--Anda mi niña, que la vida es mucho más que lagrimas—diciendo esto, continuó su camino, no me dio tiempo de dar las gracias, y yo, también seguí el mío, el final de mi destino.

Un semáforo en rojo; tengo el trozo de papel encerrado en una mano, decido ver lo que es, hay algo escrito, con dificultad logro leer lo que dice, pues las letras están algo borrosas, hasta que lo logro, es una frase, "En la profundidad del invierno, finalmente aprendí que dentro de mi yace un verano invencible." Más lágrimas nublan mis ojos, pero esta vez una sonrisa aflora en mis labios, ya puedo ver la belleza del ocaso, hoy, no será, el final de mi destino.





Relato escrito para el juego FRASELETREANDO, de ALMAS DE BIBLIOTECAS Y CINES, con la esperanzadora frase de Albert Camus.  







7 comentarios:

  1. Bendita anciana, con su sabiduría práctica, le dejó algo de mucho valor: palabras que valen su peso en oro. Me gustó la historia Sophie. A veces uno se topa con esas personas que sacan de su manga algo que hace que pienses que aun hay esperanza.
    Feliz tarde.

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  2. Esas personas que se cruzan en nuestros caminos para rescatarnos del pozo de nuestras almas doloridas.Me gusta.

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  3. A veces nos encontramos gente en nuestro camino que nos hace ver la luz. Me ha gustado. Un saludo.

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  4. Escuchar un hermoso mensaje cuando todo te parece perdido, es lo que necesitamos. Muy bonito Un beso

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  5. Precioso y esperanzador relato acerca de la sanación de los corazones rotos, de la generosidad de quienes apenas tienen nada más que sabiduría, de las ilusiones renovadas. Me gustó mucho,Sophie, es como un rayito de luz hecho letras :)

    Un abrazo!!

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  6. Gracias a todos por sus comentarios, son el motor que me lleva a arriesgarme más y más. Un gran abrazo!

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