lunes, 19 de enero de 2015

El hachazo




Era mi vida como un árbol seco, azotado por sequías y fuertes vientos, cuando una día llegaste tú, como la primavera, cargado de dulce roció y brisa fresca, sonriendo tocaste mis ramas.   Me hablaste por señas, dijiste que aun había mucha vida en mí, ofreciste agua limpia para mi sed, tuve miedo, desconfié de tu ofrecimiento, pero fuiste paciente hasta que un día junto a ti me acerque al cuenco, tomé un sorbo, fui lento.

Estabas pendiente de mí, tocabas mis ramas buscando brotes de tiernas hojas.  Un día con ansias te esperaba, tenía una sorpresa para ti, verdes hojas ya brotaban, cuando llegaste asombrado me miraste, sonreíste y suavemente me acariciaste, veías los frutos de tu empeño, yo te sonreí, feliz, era ese mi agradecimiento.

Transcurrían los días, yo ya a nada le temía y en nuestro lenguaje de señas, ya nos entendíamos, cultivábamos una amistad, con confianza y afecto.  Cuantos secretos compartíamos, cuantas aventuras disfrutamos, cuantas veces tome tu mano para caminos recorrer, grandes fantasías hicimos realidad.  También, como los grandes amigos, muchas veces nos enojábamos pero luego después nos reconciliábamos.

Cuando mis ramas ya estaban cubiertas de fuertes y brillantes hojas, entre ellas algo pude ver, una flor , la cubrí con mucho celo, con miedo de que algo malo le pasara, ya sabía lo que con haría.  A la siguiente mañana te propuse que hiciéramos un juego.  Había algo que desde siempre yo deseaba, que escucháramos nuestras voces, era algo que te negaba, tenias miedo que me burlara de tu acento, pero aceptaste.  Yo hable primero, cuando tú lo hiciste preguntaste que me parecía tu voz, te dije era justo como la imagina, cálida y suave, tranquila y pausada.  Ya luego me dijiste que la mía te encantaba, que era hermosa, no era lo que esperabas, pensaste que tendría un acento diferente. Escucharnos hablar me lleno de felicidad, sentir las emociones, nuestras risas mezcladas.  Entonces te mostré mi regalo, vi en tu cara asombro y alegría, era algo que siempre esperaste ver, me sentí orgullosa de poder devolver algo junto a tanto que me diste, ya luego al marcharte sentí algo extraño, pero ya después lo olvidé.

Días después regresaste, yo feliz te esperabas, muchas flores solo para ti guardaba.  Al acercarte me hablaste, no era la misma tu voz, un intenso frió me envolvió.  Sentí un fuerte golpe y vi mis bellas ramas caer......de un solo hachazo, mi tronco tú quebraste.

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