Era viernes 9, una calurosa tarde de verano, el sol
quemaba mi piel y lastimaba mis ojos, caminaba sin rumbo, unas en la acera,
otras entre los carros, mientras perdida me buscaba….. el aire caliente mas el
humo de los carros llenaban mis pulmones, dificultando mi respiración, mi
garganta estaba seca mas no sentía sed, tampoco llevada dinero para comprar
algo de tomar, salí con prisa, apenas tome las llaves de la casa, me asfixiaba
dentro de esas paredes, tuve miedo de vivir esos recuerdo que guardaba por
tantos años, negándome todo.
Iba a cruzar la calle, debía esperar el cambio de luz,
cuando a mi lado vi una joven madre, llevaba una bebe en brazos y otro
pequeño tomado de la mano, la ternura que escondía en mi brotó y hasta creo que
sonreí, sin darme cuenta me ofrecí a tomar al niño, para ayudarle a cruzar, pero ella,
apartándose de mí, rechazó mi ofrecimiento, vi tanto miedo en su cara….al cambio de luz, camine y quede
frente un centro comercial, me acerque allá, una imagen se reflejada en una
vidriera y me di cuenta el porqué de tanto miedo en esa joven madre, mi pelo
estaba alborotado, despeinado, mis ojos idos, como sin vida, no me daba cuenta
que llevaba un ligero vestido que apenas me cubría y estaba empapado de sudor,
se pegaba a mi cuerpo marcado mi carne, seca y marchita, sobre mis huesos….me
derrumbe, caí sobre la acera, por tanto años contuve las lagrimas y ahora
brotaban sin control, ardientes salían de mis ojos, quemando mis mejillas y esa
dura realidad volvió a mí, ahogándome, devorándome, deseándome la muerte en
ese mismo instante…
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Salí del baño, desnuda, él estaba recostado a la pared,
nos miramos, le dije lo bien que se veía llevando esa ropa que tanto me
gustaba, camisa azul cielo con pantalones azul noche, todo de lino, ligero y fresco…..se acerco a mi diciéndome que apurara, ya se nos hacia tarde, pero me
tocaba, sabia como hacer para que mi cuerpo respondiera, que lo deseara todo lo que
él quisiera darme, con los brazos le empujaba pero mi pelvis se acercaba, me
dejaba llevar por sus caricias y embriagada por el rico aroma limón de su perfume, me encantaba. Suspiros salían de de mi boca cuando timbro el teléfono y él fue
a responderlo, por su risa y las cosas que respondía supe con quienes hablaba,
eran los niños, dormirían en casa de la abuela, pues esta noche saldríamos a
celebrar por mi cumpleaños que era al otro día, también hable con mis hijos, le
dije lo mucho que los amaba, que se portaran bien con la abuela y los
buscaríamos para ir a almorzar a ese lugar que tanto nos gustaba a los cuatros. Me vestí con prisa, tope de seda estampado
con unos jeans ajustados, zapatos planos, un poco de máscara en las pestañas y
brillo en los labios, por ultimo me aplique mi perfume favorito, del cual
recibía un frasco de regalo de los niños por cada cumpleaños, lo llamaban “El
olor de mamá”, me hacía sentirlos tan cerca de mí al sentir ese aroma.
Llegamos al restaurante, ahí nos esperan nuestros amigos,
eran dos parejas, siempre juntos, en las buenas y en las malas, cómplices de
tantas cosas…..era noche de museos en la zona colonial y luego de cenar nos unimos al recorrido,
disfrutábamos tanto de esas hermosas veladas, cada noche era mágica, única y
nueva. Al terminar el recorrido nos
fuimos a un hotel cercano, pedimos tres habitaciones pero sabíamos que solo
usaríamos una, pero era lo mejor, debíamos ser discreto, él me dio un suave
beso en la frente; la noche apenas iniciaba, el placer sería todo nuestro.
Apoyaba mi cara sobre su pecho, mientras observa rayos de sol besar la oscuridad de la habitación, cuando sentí su mano acariciar mi pelo,
supe que estaba despierto, lo mire sonriendo, luego le di un ligero beso en la
nariz y me puse de pie. Me fui a dar un baño,
había traído conmigo cambio de ropa para los dos. Al salir de la ducha, le escuche hablar por
teléfono, acercándome a la puerta le pregunte con quien hablaba, me dijo que eran los niños, nos esperaban, ya estaban listos,
ansiosos por vernos.
Al llegar a casa de la abuela, ahí los vi, sonreían, al apearnos del carro él
se fue directo hasta ello mientras yo me detuve un momento. Me vieron llegar los vecinos de enfrente de mi madre, salieron a felicitarme y me entregaba un presente, era una costumbre de toda la vida, me vieron crecer, además nunca tuvieron y hijos y a mi me quería como si lo fuera. Pude oír al mayor de los niños pedir agua, tenia sed, todos entraron a la casa para darle
algo de tomar, yo tardaba un poco más, otros vecinos salían a saludarme. Algo apurada recibí todos los abrazos y cuando ya me dirigía hasta puerta de entrada, un fuerte ruido exploto en mis oídos, vi una llama
de fuego salir de la cocina, me quede paralizada, unos fuertes brazos me
atraparon, querían correr hasta ellos, gritar pero nada hacia, todo se apago.
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Desperté en la cama de un hospital, estaba atada a las
barras de esta, vi a mis hermanos rodearme, otra vez me sumí en la
oscuridad….escuche mi voz, pedía agua, abrí los ojos despacio, no lograba ver
nada, creí que soñaba cuando sentí la
puerta abrirse, las luces fueron encendidas, un doctor junto a una enfermera me
examinaba, me dieron a tomar un sorbo de agua, luego se marcharon. Ahí estaba mi hermana, no hizo falta
preguntar nada, todo lo vi en su mirada, compasión, angustia, pena y
miedo. Cerré los ojos, así permanecí por
horas, hasta que sentí un rayo de sol calentando mi cara, mire a la mesita de
noche, vi la hora y la fecha, era viernes 14, habían pasado cinco días, solo
una pregunta hice: sufrieron? Mi hermana hizo un movimiento negativo con su
cabeza……ni una lágrima, ni un llanto salió de mí. Tres días después me permitieron salir luego
de ver que estaba bien, todos se ofrecieron a acompañarme, rechacé toda
compañía, lo cual aceptaron luego de yo prometer miles de veces que no cometería
ninguna locura. Volví a un lugar que
antes era nuestra casa, ahora ya era nada, solo paredes y un techo, sin emociones, sin sentimientos, ningún lugar me provocaba recuerdos; vacié todo, la casa, mi
mente y me alma, no deje nada de ellos.
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Hoy es 9 de julio, han pasado 5 años desde ese día, nunca
antes me permití un recuerdo, no llore su muerte, me negué a sentir su
ausencia, solo hoy fueron mis lágrimas derramadas, solo hoy me di cuenta cuanto
los extrañaba, solo hoy pude sentir que
lo único que me mantenía de pie era el dolor que cargaba por continuar…… muerta en vida.