viernes, 15 de mayo de 2015

Cuando el miedo se une a la inocencia


Una tarde cualquiera, en un pueblo olvidado por todos, de calles polvorientas con sus habitantes que aun vivos, parecían muertos.

Una habitación sin puerta, solo una cortina mugrienta; ella escucho un extraño ruido y con sigilo, la movió suavemente y asomo su pequeña cabeza.  Aun fuera de día, la pequeña habitación estaba a oscuras, solo algunos rayos de sol entraban por la desvencijada madera que formaban las paredes, lo que le permitió ver lo que ellos hacía.  Se asustó, soltó la cortina, dejó de respirar, temblaba de miedo, por lo que vio y también porque podía ser descubierta.  Pudo más la curiosidad y otra vez asomó la cabeza, escuchando lo que él decía.
--Sabes que esto es nuestro secreto, tuyo y mío—


En otra ciudad, en otra habitación, pasado el tiempo.
--Sara, Sara…..Vamos, levántate—le gritaba su mamá
--Pero qué pasa?—Mamá, hoy es domingo, mi único día de descanso--dijo Sara, aun con la sabana cubriendo su cabeza
--Es que no me escuchaste?—Murió el abuelo Juan y todos vamos a su funeral, será allá, en nuestro pueblo—
--Y a mí que me importa?--No es mi abuelo y espero que se pudra en el infierno--y entonces salió de la cama.
--Muchacha loca, como te atreves a decir esas cosas?—preguntó su mamá mientras la tomaba por los hombros y la obligaba a mirarle a los ojos.
--No me preguntes a mí, pregúntale a Flavio, tú adorado hijo, él tiene la respuesta—Logró
liberarse de las manos que le sujetaban, se fue hasta el baño y cerró con un portazo.
--Que tiene Flavio que ver con eso?-- Ya él salió al funeral, con su mujer y con sus hijos--gritaba su mamá otra vez, ahora dando golpes a la puerta.
--Imagino que si, él debe estar ahí, hasta tiene suerte y el maldito viejo le dejó la herencia--respondió Sara al otro lado.



Sara vio cuando el abuelo Juan (así le decían todos en el barrio), luego de subirse el pantalón, le entrego un billete a su hermano, Flavio tenía 13 años, ella 7.  Ella se fue corriendo hacía su casa, se tiro al suelo, tapando sus oídos, mordiendo sus labios y apretando los ojos.

Como casi todos en el barrio, sus padres trabajaban en el campo, recogiendo la cosecha, cuando ellos llegaran ella le diría lo que vio, aunque su hermano no era bueno con ella, quería que, como siempre, sus padres lo protegieran.  Sintió que alguien cerraba la puerta, abrió los ojos y vio a Flavio frente a ella, traía cara de perro con rabia, ella tembló de miedo.  La levantó del suelo, apretando tanto su brazo que se le enterraban los dedos en su tierna piel, causándole dolor.

--Crees que yo no te vi?—Si te atreves a contarle a nuestros padres lo que viste, los mato a los tres, primero a ellos y luego a ti--

Y Sara calló, toda la vida la pasaba callando.  




martes, 5 de mayo de 2015


Cada corazón,
un pensamiento


Luego del anhelado encuentro,
esperando que este los acercaría.
Las dudas ya se irían, 
todo se resolvería. 
Llegó el momento de despedirse, 
él la miro, vio todo su futuro junto a ella.
Ella lo miro, vio un pasado que no volvería.
En silencio, se dieron la espalda.
El dibujó una sonrisa en sus labios, 
creyendo en el amor, seguro que volverían.
Ella, con lagrimas en sus ojos,
sabia que nunca mas lo vería, 
pues nada ya sentía.

martes, 28 de abril de 2015

Un cuento para Isabella

A la tía Inés le encantaba sentarse al suelo, rodeada de sus amados hijos y sobrinos, quienes cada vez le pedían un nuevo cuento.
-Tía, ya sabes alguna nueva historia para contarnos?-gritaban todos.
-Si mami, cuéntanos ese que escribiste para Isabella-dijo su hija.
-Se lo contaré, pero prometan que estarán callados mientras lo hago-respondió la tía Inés.
-Sí, lo prometemos-gritaron otra vez.

Paco era un niño que temía a la oscuridad, por eso dormía con la lámpara encendida.  Una noche despertó, un extraño ruido rompió su sueño, saliendo de la cama, lleno de miedo, se asomo a la ventana y pudo ver una extraña escalera, toda iluminada, que subía hasta donde sus ojos no podían ver.  Se sintió maravillado ya que su hermano mayor siempre le decía que construiría una escalera gigante para ir a buscar un rayo de luna y regalárselo, así siempre llevaría una luz que le iluminaría.

La curiosidad lo empajaba a explorar, deseaba saber hasta dónde podía llevarle esa escalera, con mucho cuidado abrió la ventana y salió hasta el jardín, era una noche sin luna, el cielo se veía oscuro, solo iluminado por unas cuantas estrellas.  Paco se acerco a la escalera y fue subiendo cada peldaño.  Eran muchos y ya se sentía cansado, cuando escucho que alguien le llamaba.
-Hola Paco- era una voz dulce y suave.
El niño se asustó y al girar para ver quien le llamaba, sus pies falsearon llevándolo a caer, pero  alguien le atrapó, evitando la caída.  Paco tuvo miedo con lo que vio, era una nube gigante y negra, lanzo un grito.
-No temas, aunque me veas negra, soy la luna- y esta, quitando un manto negro que le cubría, dejo escapar todo su esplendor, iluminando la noche con su hermosa luz.
Paco no cabía de gozo, Saltando y cantando, intentaba atrapar los rayos entre sus dedos.  Pero hubo uno que llamó su atención más que todos, era pequeñito mas tenía los más bellos destellos.  La luna, que la miraba, vio como su cara cambiaba cada vez que este rayo Paco tocaba.
-Puedes tomar ese rayo, llévalo contigo, cuídalo mucho- dijo la luna, envolviéndolo en una suave luz que le hacía flotar- Ya no necesitaras la escalera, mi luz te llevara hasta tu casa-
Paco la miro por un instante, luego le dijo:
-No, gracias Luna, no necesito un rayo de luz-dijo sonriendo.
La Luna se quedo sorprendida y le pregunto:
-No te gusta? Se que le temes a la oscuridad, puede tomar el  que quiera, el mas grande, llevarte varios si lo deseas.
-Es que ya no le temo a la oscuridad, se que tú me cuidas-
La luna se sintió orgullosa de ese niño tan valiente y cuando se despido de él, ocultó el rayo entre su pelo.

Cuando Paco regreso a su habitación, miro su reloj despertador y se dio cuenta que apenas pasaron unos minutos desde que salió.  El niño apagó la lámpara y se acostó sonriendo, quedando dormido de un tirón, pero entonces una suave luz salió de él, era el rayo que tanto le gustó, iluminaba un cielo lleno de lunas, planetas y estrellas.
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-Y que les pareció esta historia?-pregunto la tía Inés-Levanten las manos y entonces pregunten-
Y fue Isabella, la más pequeña de todos quien primero habló.
-Tía, yo creo que Paco aprendió, que siempre, detrás de una gran oscuridad una hermosa luz nos espera y que por eso es la noche oscura, para que podamos ver los alegres rayos del sol.
Todos aplaudieron, diciendo:  ¡Eso mismo iba a decir yo!
Y así, la tía Inés sonrió.


Relata escrito para  CREA UNA HISTORIA BASADA EN UNA IMAGEN
Juego Literario de ALMAS DE BIBLIOTECAS Y CINES
#creaunahistoria  




lunes, 27 de abril de 2015

Mentira o verdad?


 
Otro día....será igual? 

En algo cambiará?......

Me acerco a la ventana, 
el sol recién despierta, 
vivo y tranquilo,
sus rayos acarician mi cara,
suaves y tibios, secan mis lagrimas,
me piden que sonría 
y justo suena una canción,
"Hoy puede ser un gran día"......lo será?

Algo cambia en mí, 

mas la rabia no me abandona,
domina mis emociones,
maldita rabia que me desgarra
quebrando mi pecho,
me destroza el alma.

Palabras llegan a mi mente, 
palabras suaves, frases hirientes, 
risas alegres y algunas confidencias, 
confidencias que aun siga creyendo
pero hoy son mentiras complacientes,
esa canción "Loca loca loca",
y me pregunto........qué? 

Acaso dejaré de ser? no sé......

la luz del sol no es suficiente,
no ilumina la oscuridad de mi mente,
mi corazón se reciente
por mas que me esfuerce,
por fuerte que sean mis gritos,
mis demonios continúan ahí,
burlándose de mí,
con sus caras sonrientes,
recordándome, lo tonta que fui.

lunes, 20 de abril de 2015

La baranda

Camino descalza sobre la baranda de la vida; 

a pasos cortos, que me llevan y me traen,

 dando y quitando. 

 Pasos en los que aprendo y enseño,

 a veces es caminar y otras es como un ligero vuelo; 

pasos en los que encuentro la muerte, 

esa que a veces prohibida, 

pero la busco, sin miedo, 

porque con la muerte, vuelvo a la vida.


miércoles, 1 de abril de 2015

La sorpresa

Iniciaba la primavera del año 1995, estábamos reunidos en la plaza comercial de moda en la ciudad, en ella estaba el cine mas moderno, los mejores helados, pizzerias, tiendas de franquicias internacionales, algo muy nuevo para nosotros, en fin, lo mejor de mejor en el momento.  Eramos siete amigos, todos del mismo barrio,fuimos a la misma escuela.  Cuatro eramos las mujeres y tres los hombres; tres parejas de novios, solo yo estaba sola, sin novio, mas mi corazón tenia dueño.  Nuestra amistad estaba por encima de todo, eramos cómplices de tantas travesuras, guardianes de tantos "secretos", defensores uno del otro.  Sentados en una mesa de la heladería, disfrutábamos, metiendo la cuchara en copa de cada uno, así probamos todos los sabores, una locura.  La gente caminaba a nuestro lado, entre risas murmurábamos en voz baja, el peinado de un joven, lo ajustado jean de una mujer que estaba peleando con su pareja, el maquillaje de una niña, muy exagerado para su edad, así, hablando puras banalidades pasaba el tiempo, mientras se acercaba la hora de entrar a la sala de cine.  Era noche de estreno y veríamos Leyenda de pasión, cuyos protagonista eran Antony Hopkins,  Brat Pit, galán de moda por quien todas las mujeres suspirábamos, y Julia Ormond.  Por fin, ya era tiempo, debíamos apurarnos para tener buenos asientos.

Lo logramos, estábamos sentados en la octava fila, que a nuestro entender era de esta que mejor se veía la pantalla.  Pasaba la película, un drama lleno de sentimientos; rabia, dolor, envidia, ambición; honestidad, bondad, amor; valentía, fuerza, entrega.  Yo ya había leído la novela, sabía del dolor de Tristan, de las penas de Susannah, la inocencia de Isabel, de esa lucha que libraba cada uno de sus personajes, pero aun así, no podía evitar sentir dolor, como si fuera yo parte de ellos.  Me derrumbé al ver la escena en que Isabel era asesinada por los hombres de Alfred, esa que leí tantas veces, que me llenaba de odio, de deseos de matar con mis propias manos a sus asesinos. Estaba perdida en mi llanto y un quejido escapo de mi garganta.  Sentí unos tibios dedos en mi barbilla que suavemente giraron mi cabeza, haciendo que nuestras caras quedaran frente a frente, apenas unos centímetros nos separaban, mis ojos mirando sus ojos y los suyos los míos, escuché, como en un murmullo, que me decía: Ya no llores, quiero consolarte pero tu llanto me provoca, no lo puedo evitar y con un beso te diré todo lo que he callado, tomó mis labios entre los suyos sin importarle que los demás vieran lo que hacia; era él, el novio de mi amigo y el mejor de mis amigos, mi vecino desde la infancia, el amor de mi vida, por quien tanto había llorado, mi secreto nunca rebelado.




Relato inspirado en la frase "Con un beso te diré todo lo he callado", de Pablo Neruda para el Juego FRASELETREANDO de ALMAS DE BIBLIOTECA Y CINE



lunes, 16 de marzo de 2015

ÁNGEL


Ya la tarde llegaba a su final, a través del cristal del auto podía ver la puesta del sol, allá, al final de la calle, en pleno malecón de mi ciudad.  Si había algo que me provocaba salir apresurada de la oficina era eso, ver el ocaso mientras conducía a casa, a “nuestra casa”; pero no podía ver la belleza de tan gran momento, era tanto mi dolor que solo veía como crecía y crecía mi pecho, bajo este, mi corazón sangrando, y en mi mente solo una frase “ya no formaras parte de mi vida”, la cual se repetía como esos anuncios de vallas gigante, solo que yo la veía en la pantalla de mi celular.  Creí que solo fue cosa de un mal momento, pasaron varios días, le daba tiempo, pero hace unos minutos que recibí la llamada de su abogado, “Quiere el divorcio”.

Hacia donde fueron las promesas? Esos “Juntos hasta la muerte”……él decidía la mía.

Lagrimas que nublan mis ojos, de repente un frenazo; una anciana con su ropa hecha tiras, cargando un bulto que imagino que su peso será como una pluma si se compara a la carga de sus penas y miserias, golpea mi ventana mientras me dedica una sonrisa, mostrando los pocos dientes que aún le quedan, pero logro ver la esperanza en su mirada.  Bajo el cristal, mientras desesperadamente intento secar mi cara.

--Por quien llora tan hermosa niña?—le escucho decir—Mírame, estoy vieja y cansada, y este andrajoso bulto es toda la carga que llevo—el cual alzó hasta colocarlo frente a mi cara.

Tomo mi cartera, pretendía darle un par de pesos, pero al verme ella, dijo:
--No, en esta esquina yo no pido, tan solo doy—metió la mano en algo que alguna vez fue un bolsillo, ahora solo era un trozo de tela que colgaba unido a otra por tan solo unas cuantas puntadas, sacó algo de el y me lo entregó.

--Anda mi niña, que la vida es mucho más que lagrimas—diciendo esto, continuó su camino, no me dio tiempo de dar las gracias, y yo, también seguí el mío, el final de mi destino.

Un semáforo en rojo; tengo el trozo de papel encerrado en una mano, decido ver lo que es, hay algo escrito, con dificultad logro leer lo que dice, pues las letras están algo borrosas, hasta que lo logro, es una frase, "En la profundidad del invierno, finalmente aprendí que dentro de mi yace un verano invencible." Más lágrimas nublan mis ojos, pero esta vez una sonrisa aflora en mis labios, ya puedo ver la belleza del ocaso, hoy, no será, el final de mi destino.





Relato escrito para el juego FRASELETREANDO, de ALMAS DE BIBLIOTECAS Y CINES, con la esperanzadora frase de Albert Camus.  







viernes, 20 de febrero de 2015

Un disparo, muchas vidas

Diego, un joven de apenas 16 años, con hermosos ojos pero mirada triste, se encontraba atento a la explicación que de la lección de turno daba la Srta. Paz, su profesora de historia, cuando escuchó que alguien tocaba a la puerta del aula.  La profesora fue a abrirla, era la secretaria del director quien llamaba.
--Buenos días—dijo al entrar.
--Buenos días—respondieron todos los alumnos.
--Diego, vengo por ti, el Sr. Matos desea hablar contigo; puede ir Srta. Paz?—pregunto a la profesora.
--Claro que sí; Diego acompaña a la Sra. Fernandez--
Diego, con cara de miedo y asombro, solo atino a decir:
--Pero yo no hice nada malo—mientras bajaba la cabeza con esa timidez típica de él.
--Anda Diego, no tengas miedo, primero escucha lo que el Sr. Matos quiere decirte—y acercándose a él, le dio una palmada en el hombro mientras le sonreía.

Diego pasó el resto del día mirando su reloj, deseaba que las clases terminaran para irse, tenía algo que mostrarle a su familia. Cuando sonó el timbre que marcaba el final de las clases, tomo con ansias su mochila y corrió sin parar hasta llegar a su casa.  Al entrar vio a su abuela como siempre, sentada en su sillón, con un rosario en la mano y la biblia en la otra.
--Hola abuela—llegando hasta ella, intento darle un beso, pero esta lo rechazo.
--No me toques y cuantas veces debo decirte que no me hables, es que tu no entiendes?—y le empujó lejos de ella.
El joven, intento sonreír, pero solo una mueca dibujaron sus labios, era así cada día, sentía que su abuela lo odiaba y no entendía porque lo hacía, pero nunca dejaba saludarla al llegar, él la amaba tanto como a su madre, toda su vida la llevaba viviendo con ambas, junto a su tía Laura, la única persona que lo trataba como cariño y se preocupaba por todo lo que él necesitaba, que no le faltara nada.  En ese momento su madre entró al salón, igual fue hasta ella pero recibió el mismo trato que de su abuela, aun así saco un sobre que guardaba en su mochila y se lo mostró.
--Mira mamá, esto me lo entrego el director de la escuela, ya mi tía no tendrá que preocuparse por mis estudios universitario; mamá, gane una beca para la mejor universidad del país, estoy muy feliz y me esfuerzo mucho en mis estudios, lo hago por ti, para que te sientas orgullosa de mi!!!—esta vez sí pudo sonreír.
Su madre, con una mirada de desprecio le contesto:
--Nada de lo que hagas me llenara de orgullo, siempre serás un gran estorbo para mí y nunca recibirás mi cariño—sus ojos lanzaban odio y de su boca salieron gruñidos espantosos.
--Qué delito cometí contra vosotros naciendo?—pregunto Diego, mientras lagrimas caían por su cara como río desbordado y sus manos destrozaban ese sobre que con tanta alegría le ofreció a su madre.
--Tantos años espere que hicieras esa pregunta, deseosa de darte la respuesta—le dijo su madre llena de rabia
Diego se puso frente a ella, solo unas pulgadas lo separaban, estaba atento a lo que ella le diría.  La abuela que escuchaba todo sin separar los ojos de la biblia, interrumpió la lectura y los miro a ambos.
--Hija, no lo hagas, no vale la pena que hables de eso, ya el daño está hecho y nada lo repara—en sus palabras había un poco de compasión para su hija, no para su nieto.
--Calla mamá, el hizo la pregunta y yo le digo lo que quiere saber.  Diego, tu eres ese pasado que por más que intento olvidar, siempre estás ahí para recordármelo cada maldito momento de esta asquerosa vida que hoy llevo.  Naciste fruto de la mas aberrante de las acciones, fui violada por mi padre con apenas 15 años, tanto tu abuela como yo nos pusimos de acuerdo para que abortara pero tu tía Laura no lo permitió, por eso estas aquí, pero nunca pude ni quise amarte; justo hoy pasan 17 años de esa violación, verte es un gran sufrimiento; preguntaste en el mejor momento, me das el valor para yo acabar con este tormento que no me deja vivir en paz—y como si todo en ese momento lo olvidara, se acerco hasta él y le dio un beso en la frente para luego salir de salón.

A los pocos minutos se escucho un disparo, la madre Diego se había suicidado.


Nota: Este relato fue escribo para FRASELETREANDO, de Almas de biblioteca y cine.  Inspirado en la frase "Que delito cometí contra vosotros naciendo?, de Carderón de la Barca.

miércoles, 18 de febrero de 2015

A mi hija, al arribo de sus 15 años

YA TE SIENTES MUJER

Como recuerdo la noche de tu llegada
Cuanta angustia y temor a mi alma embargaba
No escuche tu grito, así de tanto estabas debilitada
Solo por un segundo pude ver tu hermosa cara

Mientras a ti te atendían, yo, oraba y oraba
A mi gran Dios solo le suplicaba que tu vida el cuidara
Solo seis meses en mi vientre te albergué
Y temí que no aguantaras

Cuando hasta mí se acerco la doctora, diciendo:

Todo está bien, debes estar calmada!

Fue cuando entonces mis lágrimas fueron derramadas
Nada ha sido fácil en estos años, llenos de luchas y llantos
Pero tu valentía me reconforta, y tu gracia mi alma arropa

Tú, mi ángel, por ti de alegría mi corazón reboza
Eres tan hermosa, cuanta belleza de tú alma brota
Junto a ti yo he crecido, tu madures a todos asombra
Tu dulzura es tan grande; eres fuerte e impetuosa

Hoy pasan 15 años, ya te sientes ser mujer
No lo dice tu sonrisa, pero es tan fácil saber
Solo me basta ver…….
El tacón de tu zapato!!!!




jueves, 12 de febrero de 2015

Tienen magia las ventanas?






Veo tantas cosas tras la ventana, tal como al hijo de la vecina fumar marihuana.
Vi un día a la domestica por un delincuente ser atracada;
a mi hijo, un día pude ver, con quien a su novia engañaba.
He visto a mi vecino a su esposa golpear, y luego, con las mismas manos,
le veo sus lagrimas secar, cuando entonces, cual cocodrilo, le veo a él llorar.

Veo como sale el sol, luego de una terrible desvelada;
la lluvia he visto caer, como si mis penas lavara.
He visto una niña sonreír, porque su padre, la bicicleta, le ayuda a montar;
a mi familia veo llegar, para celebrar el cumpleaños de mi hermana.
De niña, a la ventana me asomaba, para ver a mis padres regresar de su jornada.

Un día pude escuchar como una joven por su novio era consolada,
luego que este le dijera que por el sería abandonada
Igual una vez escuche a mi hija hablar del niño que le gustaba,
y fue cuando recordé que a ese niño un día vi que una carta le pasaba.
Y a veces, veo un pajarito en la ventana posarse, y con su canto a mi deleitarme.

Una historia fabulosa un día alguien me contó:
Un asesino se pudo atrapar, por una ventana indiscreta.


jueves, 5 de febrero de 2015

Como acabo con su dolor?


Era una tarde hermosa, o al menos, a mí me parecía que lo era.  Recostada sobre una tumbona frente a un bello mar, disfruto de la brisa fresca que este, con sus olas, hasta a mi trae; veo gente que viene y va, algunos juegan haciendo castillos de arenas, otros se dan un chapuzón, unos cuanto tan solo hacen lo mismo que yo, ver a los demás hacer algo diferente, pero mi hija, quien esta acostada a mi lado, ella está algo extraña,  esta callada y ausente.  Trato de animarla, que se ponga su bikini y juntas, tomemos un baño, pero me dice que no, que no quiere bañarse y mucho menos ponerse el bikini.

--Pasa algo Emilia?—le pregunto con preocupación
--No, por qué me preguntas?—su voz suena triste
--Es que te veo tan rara—le respondo
--Mami…….cuando tu supiste que estabas embarazada de mi, te dio alegría?—
La mire fijamente, mientras me preguntaba el a donde quería ella llevar la conversación, pero decida a responder honestamente.
--Mira, cuando supe que tu venias en camino, antes de todo, fue una gran sorpresa para mí, no lo esperaba, pero después, al minuto, lloraba de felicidad y aunque no lo creas, supe al instante que serias una niña, algo que anhelaba tener, una hermosa niña, como eres tú—acercándome a ella le di un abrazo.
--Pero mami, no podías saberlo!—me dijo algo sorprendida, apartándose de mí.
--Sí, lo supe y estaba muy segura que tendría una niña, y no me equivoqué.  Además ore, di gracias por tan maravilloso regalo—
--Y no le pediste  nada a Dios?—
Esa pregunta me pone tensa, me deja ver el camino que llevará esta conversación, tengo miedo de seguir.
--Le pedí a Dios que fueras niña, que mi corazón no me engañara—pare de hablar, deseaba que ella continuara.
--Solo eso pediste?—me mira, sus labios tiemblan.
--Pedí mas, pedí que fueras saludable, bondadosa, honesta, leal, pedí que fueras una buena persona, y todo eso lo eres, y mas—ya mis ojos estaban húmedos, en mi pecho llevaba un nudo.
--Pediste que yo fuera una persona sana, entonces, por que no lo soy?—me mira, y puedo ver que ella, al igual que yo, está a punto de llorar.
Miro hacía el mar, respiro lentamente, de momento siento que estamos solo ella y yo, que solo nosotras dos estamos en esta hermosa playa; no escucho nada más que sus palabras, no veo más gente; un grito lucha por salir de mi garganta, las lagrimas inundan mis ojos, pero no debo derramarlas, ahora no, frente a ella no.  Abro la boca y aspiro, tragando bocanadas de aire mezclado con fina arena, pido fuerzas para poder hablar sin llorar, se que podré.  Giro de nuevo hacía ella, y me parte el corazón lo veo, esta derrotada, cubre su cara con las manos y sobre estas su hermoso pelo.  Entonces le respondo:
--Mi hija, sí que lo eres; escúchame mi amor….. la bondad, la honestidad, la lealtad son cosas de personas sanas, de buenas personas, limpias de corazón y de alma.  Pero hablas de salud física, lo sé, y sé que un día la tendrás, tengamos fe que un día la tendrás—mi voz se quiebra un poco al decir esto, y otra vez la tomo entre mis brazos, me doy cuenta que ella está llorando, yo solo puedo abrazarla, decirle lo mucho que la amo—Sabes?  Eres tan sana que Dios te eligió a ti para llevar una cruz tan pesada, él sabe que eres valiente, eres una elegida de Dios, eso eres tú, elegida de Dios—le obligo a mirarme a los ojos, secos sus lágrimas y le sonrío.  Ella posa su cara sobre mi hombro, siento sus manos apretar mi espalda, un hondo respiro seguido de un llanto seco y la pregunta de siempre….Mami, porque yo, porque yo que soy una niña buena?

Yo, de cara al mar, me doy cuenta que estoy perdida; ya no hay belleza en la tarde, ya no me acaricia la fresca brisa, ya no me susurran las olas, ya no hay brillo en el sol.  Se fue el color, solo puedo ver dolor, se fue el aroma, solo respiro dolor, dolor que quema y arrasa, dolor que no puedo curar. 

Es inevitable parar, dos gruesas lágrimas ruedan por mi cara, caen hasta su pelo, su hermoso y suave pelo, y  yo ya no tengo respuesta.










martes, 3 de febrero de 2015

Si me dijeras....



Si hoy me dijeras que te vas
Mis ojos secos quedaran, sin lágrimas que derramar
Palabras jamás mis labios dirían, para no suplicar
Y mis huesos, mis huesos se convertirían en polvo,
Por no poderte ya abrazar

Ya no necesitarían aire mis pulmones
Ni latidos mi corazón
Las noches no tendrían motivo
Los días ya no verían el sol

Si me dijeras que hoy te vas
Solo una cosa puede esperar
Morir, morir por tu ausencia

Morir, morir en soledad

jueves, 29 de enero de 2015

Cajas de madera para guardar juguetes: cómo hacer

Cajas de recuerdos 

Son las 2:30 pm, salí a almorzar, camino, voy a un lugar que esta apenas a dos cuadras de mi oficina.  Miro al cielo, está despejado y el sol brilla; no siento ese calor intenso, algo tan propio de mi ciudad, los arboles tienen sus ramas con hojas de vivo verde, estas bailan al ritmo de la fresca brisa, esa que nos anuncia que se acerca la navidad.  Voy sin prisas, disfrutando de la gente con quienes me cruzo en la acera, nos sonreímos; veo los carros pasar, apenas escucho los bocinazos, me entretiene ver esa alegría que se refleja en las caras de todos o casi todos, esperan ya pronto celebrar.

De repente algo atrae mi mirada, un gran letrero quedaba frente a mí, La Novia de Villa, es la juguetería en la cual solía comprar los regalos de mis hijos.  Lentamente me acerco hasta su vitrina, exhiben bicicletas último modelo, balones para diferentes deportes, play station, nintendos, muñecas barbie, polly poquet y muchos otros artículos.  Me quedo absorta mirándolos; pasan los minutos y no me muevo, aunque mi estomago me recuerda cual es mi destino, pero yo lo ignoro.  Veo salir una señora, va con dos niños, es una parejita, unos 6 u 8 años, la niña va con una muñeca en las manos, le alisa el pelo mientras dice "Mira mami, es linda".  El niño lleva un paquete, lucha por abrirlo y se niega a que le ayuden, logro ver lo que es, una tarjeta para nintendo, Mario Bros, el favorito de mis hijos.  Solo me basta ver esa escena y olvido por completo mi almuerzo, atravieso la puerta y me sumerjo en ese mundo maravillo, es como si fuera otro, un mundo de fantasías, único, mágico.

-Hola- me dice un joven al verme.
-Hola, como estas tú?- le respondo.
-Bien, gracias; hace mucho que la veía- dijo él.
-Sí, mucho tiempo sin venir- y lo dejo atrás. 

Inicio mi recorrido; primero voy donde están los juegos de destreza mental tales como ajedrez, rompecabeza, jenga y muchos más.  Las cajas tienen atractivos y vistosos colores, las voy tocando mientras mi mente juega con mis recuerdos, tomo entre mis manos un parche chino, es de madera, se me hace imposible no ver a mi hijo en el, aun conserva el que un día le regale hace mas de 18 años, logro ver sonrisas al ganar y lagrimas al perder, escucho palabras de consuelo, lo siento en mis brazos, calmando su llanto cuando no podía  hacer trampas....momentos esos!!!!

Sigo caminando, voy al pasillo de los juguetes para niños pequeños, están por edades, desde recién nacidos hasta los 3 años.  Es maravilloso este sector, algunos prenden luces, otros tienen sonidos; ranas que hablan, perritos que mueven la colita, títeres de manos,ratones que hablan, y muñecos que lloran y también sonríen, son estos los que me llevan hasta mi hija; una vez le regale un muñeco, era un bebe, si lo acostaban su cuerpo se movía, arrugaba la cara, sus ojitos se cerraban, también hacia pucheros con sus labios y luego lanzaba unos gritos de espanto, para calmarlo se debía ser tomar en brazos, colocarlo en el pecho y acariciarle la espalda, entonces decía "mammma" y sonreía, esa era la parte que mi hija mas disfrutaba, con su tierna inocencia de apenas 3 añitos, una cosa sí, nadie más podía tocar "a mi bebe", lo hacían llorar y "eso era malo", si otros lo provocaban.

Atravieso otros pasillos, juguetes electrónicos, juegos de café y de té, maquinas de hacer helados, pasteles y todo lo que necesita en la cocina una buena chef.  Continúo en el de los patines y patinetas; sigo por los muñecos de peluches, es todo un zoológico, tan distintos colores, elefantes morados, monos azules, gatos fucsia, perros rosados.  Me encuentro con los accesorios para niña, collares de cuenta, carteras de estrellas, pulseras que brillan, varitas mágicas, set de maquillaje y esmaltes de uñas, es cuando me siento observada, giro la cabeza y unos hermosos ojos color miel me miran.

-Hola- le digo suavemente, es una niña y no quiero asustarla.
-Tú tienes una bebe?- me pregunta ella.  
-No, ya no tengo bebe- no puedo evitar sentir tristeza al decir esto.
-No tienes hijos?- hay sorpresa en su pregunta.
 -Sí, pero crecieron, ya están algo grande- le respondo.  
-Ah, ya se, como mi hermano, el ya esta grande y no le gustan los juguetes- al decirlo, corre por el pasillo, lleva puesto el uniforme de la escuela y su pelo alborotado, la pierdo de vista y es cuando puede sentir que algo corre por mis mejillas, son mis lagrimas, mis hijos  ya crecieron, no tengo excusas para disfrutar de ese mundo mágico, como si aun yo fuera niña. 

Miro mi reloj, ya no tengo tiempo de almorzar, debo volver al trabajo, con las manos seco mi cara; camino hacia la puerta, me queda mucho por disfrutar, es verdad, mis hijos ya pasaron de ser niños pero hay algo que nunca se ira, mis recuerdos; otra vez logro ver a la niña, ahora es ella quien me sonríe, y esa niña, esa niña son  mis hijos, soy yo....tengo esas cajas llenas de juguetes que aun conservan, entonces, sonrío.


lunes, 26 de enero de 2015

Fueron más que 43


México lindo y querido!!!

Pueblo de hermosura sin igual, vestido de aves y flores de vistosos colores; costumbres y culturas milenaria; su música, historias contadas a cuerda y viento;  con su exquisita comida, que es patrimonio de la humanidad.

Tierra de valientes que defendieron sus tierras a dientes, fusil y puñal, hombres y mujeres que se negaron a dejarse engañar.

No fueron 43 estudiantes los asesinados, fueron millones, habitantes de otras tierras, parlantes de otros idiomas; no fueron solo 86 los padres a los que arrebataron sus hijos, igual somos millones los que lloramos sus muerte; son mis hijos y los de todos, que ahora son voces calladas por miedo a ser quebradas.

No fue solo la policía quien los entrego a sus verdugos, no fueron solo los narcotraficantes sus asesinos, asesinos somos todos, por callar, por tolerar, por voltear la cara cuando creemos que el dolor nos sera ajeno, sin pensar lo pronto que nos alcanzara.

Ya es tiempo, nos atacan donde mas nos duele, juntos alcemos los puños, defendamos lo nuestro, como dice Calle 13:
"Que aguante la revancha, venimos al desquite, hoy nuestro hígado aguanta lo que la barra invite"

México, no estas solo, el mundo esta unido, contigo, con todos.
Que la verdad no se pierda y que siga la lucha hasta encontrarla!!!!!!


viernes, 23 de enero de 2015

Botas de hule







Despertó, estaba su pecho agitado y entrecerrando los ojos, recorrió toda la habitación, su alma ella buscaba, y ahí, como lanzada a un rincón, la vio.

Tuvo un extraño sueño.  Se vio convertida en alas, de largas y blancas plumas, ligero y armonioso vuelo.  Con su aleteo cruzo cielos, azules y grises, cálidos y fríos, mojados y secos.  Escucho risas y tambien gritos de desesperación, y hasta ellos llevo consuelo.  Miradas encontró, miradas llenas de miedos, a veces, otras fueron llenas de esperanza.  Se sintió feliz, le gustaba volar, ser unas alas de luz, de paz, ayudar a encontrar los destinos.  Y volaba y volaba, muchas veces cansada, pero no renunciaba.

Sabia que soñaba pero lo disfrutaba, ella tambien se alimentaba con el vuelo; un día, vio que sus plumas comenzaron a caer, y las que no, se llenaban de manchas, estaban pesadas y pegajosas, dificultando su vuelo, tuvo miedo, y buscando agua fresca, trato de limpiarlas mas todo fue en vano, cada vez eran menos plumas y mas manchas.

Allí estaba, no se equivoco, nunca fue alas, solo botas, botas de hule que ahora estaban tiradas a un rincón, sucias de barro, porque solo fueron usadas para cruzar un charco de pestilente fango.







lunes, 19 de enero de 2015

El hachazo




Era mi vida como un árbol seco, azotado por sequías y fuertes vientos, cuando una día llegaste tú, como la primavera, cargado de dulce roció y brisa fresca, sonriendo tocaste mis ramas.   Me hablaste por señas, dijiste que aun había mucha vida en mí, ofreciste agua limpia para mi sed, tuve miedo, desconfié de tu ofrecimiento, pero fuiste paciente hasta que un día junto a ti me acerque al cuenco, tomé un sorbo, fui lento.

Estabas pendiente de mí, tocabas mis ramas buscando brotes de tiernas hojas.  Un día con ansias te esperaba, tenía una sorpresa para ti, verdes hojas ya brotaban, cuando llegaste asombrado me miraste, sonreíste y suavemente me acariciaste, veías los frutos de tu empeño, yo te sonreí, feliz, era ese mi agradecimiento.

Transcurrían los días, yo ya a nada le temía y en nuestro lenguaje de señas, ya nos entendíamos, cultivábamos una amistad, con confianza y afecto.  Cuantos secretos compartíamos, cuantas aventuras disfrutamos, cuantas veces tome tu mano para caminos recorrer, grandes fantasías hicimos realidad.  También, como los grandes amigos, muchas veces nos enojábamos pero luego después nos reconciliábamos.

Cuando mis ramas ya estaban cubiertas de fuertes y brillantes hojas, entre ellas algo pude ver, una flor , la cubrí con mucho celo, con miedo de que algo malo le pasara, ya sabía lo que con haría.  A la siguiente mañana te propuse que hiciéramos un juego.  Había algo que desde siempre yo deseaba, que escucháramos nuestras voces, era algo que te negaba, tenias miedo que me burlara de tu acento, pero aceptaste.  Yo hable primero, cuando tú lo hiciste preguntaste que me parecía tu voz, te dije era justo como la imagina, cálida y suave, tranquila y pausada.  Ya luego me dijiste que la mía te encantaba, que era hermosa, no era lo que esperabas, pensaste que tendría un acento diferente. Escucharnos hablar me lleno de felicidad, sentir las emociones, nuestras risas mezcladas.  Entonces te mostré mi regalo, vi en tu cara asombro y alegría, era algo que siempre esperaste ver, me sentí orgullosa de poder devolver algo junto a tanto que me diste, ya luego al marcharte sentí algo extraño, pero ya después lo olvidé.

Días después regresaste, yo feliz te esperabas, muchas flores solo para ti guardaba.  Al acercarte me hablaste, no era la misma tu voz, un intenso frió me envolvió.  Sentí un fuerte golpe y vi mis bellas ramas caer......de un solo hachazo, mi tronco tú quebraste.

jueves, 15 de enero de 2015

El día de mi cumpleaños




Era viernes 9, una calurosa tarde de verano, el sol quemaba mi piel y lastimaba mis ojos, caminaba sin rumbo, unas en la acera, otras entre los carros, mientras perdida me buscaba….. el aire caliente mas el humo de los carros llenaban mis pulmones, dificultando mi respiración, mi garganta estaba seca mas no sentía sed, tampoco llevada dinero para comprar algo de tomar, salí con prisa, apenas tome las llaves de la casa, me asfixiaba dentro de esas paredes, tuve miedo de vivir esos recuerdo que guardaba por tantos años, negándome todo.

Iba a cruzar la calle, debía esperar el cambio de luz, cuando a mi lado vi una joven madre, llevaba una bebe en brazos y otro pequeño tomado de la mano, la ternura que escondía en mi brotó y hasta creo que sonreí, sin darme cuenta me ofrecí a tomar  al niño, para ayudarle a cruzar, pero ella, apartándose de mí, rechazó mi ofrecimiento, vi tanto miedo en su cara….al cambio de luz, camine y quede frente un centro comercial, me acerque allá, una imagen se reflejada en una vidriera y me di cuenta el porqué de tanto miedo en esa joven madre, mi pelo estaba alborotado, despeinado, mis ojos idos, como sin vida, no me daba cuenta que llevaba un ligero vestido que apenas me cubría y estaba empapado de sudor, se pegaba a mi cuerpo marcado mi carne, seca y marchita, sobre mis huesos….me derrumbe, caí sobre la acera, por tanto años contuve las lagrimas y ahora brotaban sin control, ardientes salían de mis ojos, quemando mis mejillas y esa dura realidad volvió a mí, ahogándome, devorándome, deseándome la muerte en ese mismo instante…

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Salí del baño, desnuda, él estaba recostado a la pared, nos miramos, le dije lo bien que se veía llevando esa ropa que tanto me gustaba, camisa azul cielo con pantalones azul noche, todo de lino, ligero y fresco…..se acerco a mi diciéndome que apurara, ya se nos hacia tarde, pero me tocaba, sabia como hacer para que mi cuerpo respondiera, que lo deseara todo lo que él quisiera darme, con los brazos le empujaba pero mi pelvis se acercaba, me dejaba llevar por sus caricias y embriagada por el rico aroma limón de su perfume, me encantaba.   Suspiros salían de de mi boca cuando timbro el teléfono y él fue a responderlo, por su risa y las cosas que respondía supe con quienes hablaba, eran los niños, dormirían en casa de la abuela, pues esta noche saldríamos a celebrar por mi cumpleaños que era al otro día, también hable con mis hijos, le dije lo mucho que los amaba, que se portaran bien con la abuela y los buscaríamos para ir a almorzar a ese lugar que tanto nos gustaba a los cuatros.  Me vestí con prisa, tope de seda estampado con unos jeans ajustados, zapatos planos, un poco de máscara en las pestañas y brillo en los labios, por ultimo me aplique mi perfume favorito, del cual recibía un frasco de regalo de los niños por cada cumpleaños, lo llamaban “El olor de mamá”, me hacía sentirlos tan cerca de mí al sentir ese aroma.

Llegamos al restaurante, ahí nos esperan nuestros amigos, eran dos parejas, siempre juntos, en las buenas y en las malas, cómplices de tantas cosas…..era noche de museos en la zona colonial y luego de cenar nos unimos al recorrido, disfrutábamos tanto de esas hermosas veladas, cada noche era mágica, única y nueva.   Al terminar el recorrido nos fuimos a un hotel cercano, pedimos tres habitaciones pero sabíamos que solo usaríamos una, pero era lo mejor, debíamos ser discreto, él me dio un suave beso en la frente; la noche apenas iniciaba, el placer sería todo nuestro.

Apoyaba mi cara sobre su pecho, mientras observa rayos de sol besar la oscuridad de la habitación, cuando sentí su mano acariciar mi pelo, supe que estaba despierto, lo mire sonriendo, luego le di un ligero beso en la nariz y me puse de pie.  Me fui a dar un baño, había traído conmigo cambio de ropa para los dos. Al salir de la ducha, le escuche hablar por teléfono, acercándome a la puerta le pregunte con quien hablaba, me dijo que eran los niños, nos esperaban, ya estaban listos, ansiosos por vernos.

Al llegar a casa de la abuela, ahí los vi, sonreían, al apearnos del carro él se fue directo hasta ello mientras yo me detuve un momento.  Me vieron llegar los vecinos de enfrente de mi madre, salieron a felicitarme y me entregaba un presente, era una costumbre de toda la vida, me vieron crecer, además nunca tuvieron y hijos y a mi me quería como si lo fuera.  Pude oír al mayor de los niños pedir agua, tenia sed, todos entraron a la casa para darle algo de tomar, yo tardaba un poco más, otros vecinos salían a saludarme.  Algo apurada recibí todos los abrazos y cuando ya me dirigía hasta puerta de entrada, un fuerte ruido exploto en mis oídos, vi una llama de fuego salir de la cocina, me quede paralizada, unos fuertes brazos me atraparon, querían correr hasta ellos, gritar pero nada hacia, todo se apago.

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Desperté en la cama de un hospital, estaba atada a las barras de esta, vi a mis hermanos rodearme, otra vez me sumí en la oscuridad….escuche mi voz, pedía agua, abrí los ojos despacio, no lograba ver nada, creí que soñaba cuando sentí  la puerta abrirse, las luces fueron encendidas, un doctor junto a una enfermera me examinaba, me dieron a tomar un sorbo de agua, luego se marcharon.  Ahí estaba mi hermana, no hizo falta preguntar nada, todo lo vi en su mirada, compasión, angustia, pena y miedo.  Cerré los ojos, así permanecí por horas, hasta que sentí un rayo de sol calentando mi cara, mire a la mesita de noche, vi la hora y la fecha, era viernes 14, habían pasado cinco días, solo una pregunta hice: sufrieron? Mi hermana hizo un movimiento negativo con su cabeza……ni una lágrima, ni un llanto salió de mí.  Tres días después me permitieron salir luego de ver que estaba bien, todos se ofrecieron a acompañarme, rechacé toda compañía, lo cual aceptaron luego de yo prometer miles de veces que no cometería ninguna locura.  Volví a un lugar que antes era nuestra casa, ahora ya era nada, solo paredes y un techo, sin emociones, sin sentimientos, ningún lugar me provocaba recuerdos; vacié todo, la casa, mi mente y me alma, no deje nada de ellos.

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Hoy es 9 de julio, han pasado 5 años desde ese día, nunca antes me permití un recuerdo, no llore su muerte, me negué a sentir su ausencia, solo hoy fueron mis lágrimas derramadas, solo hoy me di cuenta cuanto los extrañaba, solo hoy pude sentir que  lo único que me mantenía de pie era el dolor que cargaba por continuar…… muerta en vida.
 







martes, 13 de enero de 2015






Basta ya

Me canse, de ser lo que no soy
de fingir y no dejarme ver,
de bajar la mirada y cambiar de acera,
de disfrazarme de otra.

Me canse de dar sin recibir,
de amar y no saber odiar,
de ser la buena y nunca la mala,
de tantos sí a cambio de mas tantos no.

Me canse de ver lagrimas de cocodrilos,
de ver siempre trampas a Correcaminos,
de los triunfos de españoles sobre indígenas,
de batallas ganadas por vaqueros contra indios.

Me canse de creer en Campanita y Peter Pan,
de soñar con hadas y duendes,
de no pensar en en príncipes y princesas,
me canse de llevar alas y no dejar salir cuernos.

Me canse de alumbrar la oscuridad de otros,
llenando de sombras mi cielo,
de llorar cuando solo quiero reír, 
otras veces de reír cuando solo quiero llorar.

Me canse de besar otra boca y tocar otra piel,
de sonreír a labios sellados, ojos cerrados y oídos tapados,
de decir verdades y escuchar mentiras, 
de solo ser, cuando me desgarro por sentir.

Me canse de ser lluvia anhelando ser fuego,
de ir vestida por miedo a mi desnudez,
de quedarme abajo cuando me gusta estar arriba,
de gritar por no callar.

Me canse de vivir por otros y no morir por mi.

Me canse de vivir muriendo y no hacer lo contrario,
morir viviendo, a mi manera.